Sin embargo, esta apatía ante la ciencia y todo lo que ella representa ha sido la causa de que seamos presa fácil de conceptos completamente antagónicos pero que despiertan nuestro interés más profundamente porque implican misterios y temas que nos llevan a conclusiones, la mayor parte de ellas falsas, de una realidad que dista mucho de ser lo que se explica con tales conceptos.
Desgraciadamente también tiende a darle explicaciones fantásticas y fuera de toda objetividad, más dejándose llevar por sus sueños e ilusiones que por un afán real de querer descubrir por qué de dichos fenómenos. Al no querer invertir demasiado tiempo en buscar la razón de dichos fenómenos o situaciones asociadas a dichos hechos, opta por el camino fácil y más atractivo que es la fantasía, ya que de esa manera puede manipular mejor ese hecho a su conveniencia, llámese ésta económica, social, moral o personal.
Resulta más enigmático y cómodo pensar que existe un ser de extraño aspecto que asola el ganado vacuno y caprino succionándoles la sangre antes que pensar que se trata de jaurías de perros que deambulan por los ranchos como siempre lo han hecho.
Sin embargo, si se comienza a dar la explicación de que, debido a las fuertes tormentas de arena que se dan en ese planeta es probable que hubieran formado dichos accidentes en algunas montañas de dicho planeta, entonces se pierde el interés, y, al contrario, se intenta decir que los científicos siempre niegan todo y a todo le encuentran la explicación más fría con tal de no aceptar la existencia de seres extraterrestres.
Sin embargo, y tal como lo dijera en varias ocasiones el científico y Doctor Carl Sagan, los científicos han cometido el error de ignorar la profusión de las protociencias y de los pensamientos e ideas que datan de la Edad Media y con ello han contribuido a la proliferación de creencias que son el lastre del que no se ha podido emancipar la humanidad desde aquella época.
Aunque es verdad que aún hay muchos fenómenos que todavía no pueden ser explicados en su totalidad por la ciencia, también es cierto que los defensores de las protociencias se sienten con derecho a exigirle a la ciencia preste atención a las “pruebas” que tienen para sustentar sus argumentos.
Ellos apelan a la existencia de fenómenos tales como la precognición, sin embargo, nunca ha habido un hecho irrefutable que compruebe que esto existe, todos los hechos presentados están basados en relatos que ni siquiera pueden ser sustentados por una buena cantidad de gente, y es entonces necesario creer a la gente que está describiendo tales experiencias. Sin embargo, es requisito indispensable para la ciencia contar con los elementos necesarios que le permitan emitir un juicio a posteriori, pero al no presentarse pruebas serias de este y otros fenómenos tales como el avistamiento de naves extraterrestres, la ciencia tiene que inducir que dichos fenómenos son hasta el momento inexistentes y que son producto de la imaginación de personas deseosas de obtener una ganancia con esto. La ciencia, para poder aventurarse a emitir un juicio sobre cualesquier tema, tiene que basarse en los hechos, pero al no existir éstos, no puede cimentarse en una teoría sobre meras especulaciones.
Mas en ningún momento niega rotundamente la existencia de vida en otros planetas. Al contrario, de acuerdo a unas variables propuestas por el científico Frank Drake en la fórmula conocida como Ecuación de Drake, existe una probabilidad real de que la vida haya surgido, no en uno, sino en miles de mundos, tan solo en la Galaxia de la Vía Láctea. Pero de eso a inferir que nos visitan, hay mucho margen de diferencia. ¿Por qué, en el vasto espacio del Cosmos, tendrían que dirigir sus naves hacia nuestro insignificante planeta? Quizás quienes creen que ya nos han visitado seres extraterrestres no tienen plena conciencia de lo inmenso que es el Cosmos, tanto en Espacio como en Tiempo; de los miles de millones de soles que existen, tan solo en la Vía Láctea, de que no existe ninguna razón por la que seres extraterrestres se fijaran en un planeta que visto, desde el exterior, no muestra ningún indicio de que la vida haya surgido en él.
Es este un problema más de los defensores de las protociencias, cuando se les presentan las pruebas irrefutables de que lo que afirman es un fraude, se indignan diciendo que es una conspiración contra ellos, que la ciencia miente y que ellos tienen la razón, aunque los hechos demuestran lo contrario; o bien, suelen argumentar que la presencia de escépticos inhibe sus capacidades extrasensoriales y por lo mismo no pueden realizar lo que harían bajo otro ambiente.
Por lo anterior, y si tomamos en cuenta que las protociencias, más que un medio de acercarse hacia la explicación de los fenómenos de la Naturaleza son un antagonismo de lo que la Ciencia es; es nuestro deber combatir dichas prácticas con el mayor de los fervores. Ya que cada día que transcurre es mayor el número de sus allegados.
Y, sin embargo, en estos medios de comunicación, se les da el crédito total, como si sus conclusiones realmente estuvieran basadas en el método científico. Y osan llamar a sus indagatorias superficiales “investigaciones profundas”, cuando no son sino una mera recolección de datos, la mayoría de ellos verbales, sin someterlos al juicio crítico del método científico.
Lo mismo sucede en la mayoría de los medios impresos, llámense periódicos o revistas, cuyo contenido a este respecto deja mucho qué desear. Es increíble comprobar que al llegar a un puesto de periódicos se encuentre uno con tal cantidad de revistas dedicadas a las protociencias, y no se encuentre sino un par de revistas serias científicas. E incluso las revistas y periódicos con temas diversos no dejan de incluir en sus páginas su sección de horóscopos, cual si esto fuera materia aceptada por el 100% de la sociedad.
No se tiene el grado de avance suficiente como para incluir programas de la talla de un Discovery Channel o de un National Geographic. O revistas como el Skeptical Inquirer o Prometeus. Tal parece que los dueños de Televisa y Televisión Azteca: Azcárraga Jean y Salinas Pliego respectivamente, creen que el 100% de los mexicanos somos de naturaleza retrógada. Pero es triste ver que es también interés del Gobierno mantener al pueblo ignorante y complacido con transmisiones televisivas sin contenido formativo ni educacional. Al fin que, como es sabido, un pueblo ignorante es más fácil de ser manipulado.Por todo lo anterior, se torna necesario que quienes estamos del otro lado de la moneda pongamos un granito de arena para intentar detener este avance de proporciones inconmensurables de las protociencias, máxime si sabemos que su influencia en la sociedad es más negativa que positiva. Los beneficios son en verdad pocos comparados con el daño que hace a quienes profesan admiración por dichas actividades.

